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LA DEGRADACIÓN CUBRE AL SER HUMANO

 

Como si de una mascarilla de mierda se tratase, el hombre del final del siglo XX se ha tapado los ojos, en un intento infantil de evadirse de su responsabilidad ética, la cual ha sido olvidada, más aún apartada y despreciada por un hombre ávido de satisfacer sus propios deseos.

Hemos construido un mundo dónde el libre comercio es el pilar de la convivencia, olvidando por completo los demás elementales rasgos de la humanidad, y dónde la moral es ahora objeto de mofa e incomprensión. Un mundo donde cada cual mira por su economía y donde el respeto está valorado según la nómina.

La degradación es palpable y cubre de mierda al género humano.Esta situación se hace insostenible por el mero hecho de estar desbordada. Hemos llegado a un punto irreversible donde los extremos salen a la luz, dando lugar a situaciones inconcebibles, como el paso de los indigentes a ser marginados. Ahora son números de estadísticas que representan a los vagos de España.

Una sociedad inculta es lo que somos, una sociedad sin criterios, donde a nadie le apetece resolver sus problemas, pues para eso están los políticos. Una sociedad donde se podría vivir trabajando tres días a la semana y en la que los despropósitos y la mofa ajena, destellan el corazón dolorido de las gentes. Un mundo donde ser diferente no se tolera, donde los tontos no tienen derecho a derechos. Una sociedad que vuelve a la ley natural de la selva; donde el intelecto ahora es un arma de lucro personal guiada por el interés económico. Donde las guerras se deciden en base a intereses comerciales. Donde la dignidad humana hay que comprarla.


Estamos en un mundo degradado, amigo mío. Un mundo donde la evasión se convierte en la forma más fácil de huida. Un mundo que va evolucionando y que no tiene perdón.

Bullas a 9 de febrero del año 1998.

Como ya os “amenacé” hace unos días, transcribo otro del los pensamientos de este señor octogenario que es mi padre.
Es la única forma de edición – con la única intención – de que no mueran en un cajón – sin haber dado opción – a recibir alguna opinión. Siendo todo ello producto de su imaginación. 😉


Las terroríficas ilustraciones son de GRZEGORZ KMIN