Lucía, ErWin MadRid, y TotoRo


Estoy contenta, anoche mientras tomaba algo con los que a pesar de conocerme me quieren, lo que se llama amigos, una chica a la que no conocía de nada se acercó a decirme que…. (no sé cómo decirlo sin parecer presuntuosa) le encantaba mi actitud alegre, y no sólo por la señora Mahou, en fin que le parecí una persona feliz, simpática y que le transmitía energía positiva. Oye! Eso está muy bien! No sólo que te digan algo tan bonito, sino la acción en sí misma, es decir, que alguien que no conoces se acerque a decir algo que ha visto en ti y le gusta!, y que esto  ocurra en este presente en el que vivimos tan cerca pero tan lejos unos de otros.

Tengo que encontrarla! Me trajeron entre estas cuatro paredes y la perdí…..Lucía se llama, gallega es…

Vuela esta canción para ti Lucía…

Y esta mañana he encontrado lo que aquí os dejo, para que se os abran los ojos tanto como a mí.

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Pues todos estos trabajos son de la misma persona, Erwin Madrid

Y por si no lo he pasado bien con ello, me ha dejado un postre exquisito…

totorolibro

“It is not just about one specific forest. Totoro Forest represents the spirit of our childhood.”

“Totoro Forest Project es un esfuerzo de la caridad internacional para preservar los bosques Sayama, también conocido como Totoro Bosque, un santuario en peligro de extinción en las afueras de Tokio, Más de 200 artistas internacionales reconocidos de la animación, la ilustración y los cómics están donando obras de arte creadas especialmente para esta causa”. Este texto lo encontré en el blog de Enrico

Lo que he disfrutado y conocido haciendo este post y, es curioso, disfrutas más cuando piensas que lo vas a compartir…espero que lo paséis tan bien como yo. Voy a intentar comprarme este libro.

Javier Reverte__viajero sin prisa


Me gusta Reverte, pero Javier. El primer libro suyo que se me acercó sin que yo me lo propusiera fue “Vagabundo en África” y después, ya sí buscados a propósito, “El Sueño de África” y los “Caminos Perdidos de África”, que forman una fabulosa trilogía.

Javier, que es un viajero incansable, cuenta sus experiencias con tanta naturalidad y ternura que consigue situarte en el lugar donde se encuentra, entablando conversaciones con nativos en las que te parece estar involucrado, combinando sus experiencias directas con referencias históricas,  trasladándote desde el presente al pasado para que comprendas la situación social del lugar del mundo que nos describe, y todo ello acompañado siempre con sus notas filosóficas sobre la condición humana.

No hace mucho leí una de sus novelas, género con el que también nos obsequia; “Todos los Sueños del Mundo”, me sorprendió mucho el comienzo y “locoloco” por aquí..

“dios y el caracol no viven tan alejados como podrían suponer las mentes poco observadoras. Existe un ser en la tierra que hace de puente entre ellos, a medio camino entre uno y el otro. Le llaman hombre y es una especie ambigua que, al igual que los caracoles, se arrastra sobre su propia baba con fatiga, y a imitación de dios, cree ser eterno.

 

Individuo de una especie condenada, como cualquier otra, a la extinción, el bicho humano sobrevive en su fragilidad mientras sueña con ser todo aquello que no alcanzará a ser nunca.

Es un caso perdido, pues se siente emparentado con lo divino en tanto se arrastra acorazado por el desconcierto y huérfano de lógica. Dice oficiar de santo por el día y burla al cielo reverenciando al diablo por la noche; es ingeniero de locuras al tiempo que torpe y voraz administrador de su propia hacienda; oficia a ratos de crápula tarambana para transmutarse luego en locuaz predicador de la virtud, y sobrevive a la postre como un ser imprudente que alardea de honesto.

Asesino los domingos y contrito los lunes, víctima de un extraño mal que le conduce al vértigo desde que amanece, se ilusiona a diario en el empeño de abandonar su concha y emprender vuelo, a semejanza de los ángeles, al encuentro de dios y escapando de su calidad de molusco mezquino. Es el mayor demente de cuantos seres pueblan la Tierra, el majestuoso adversario de su propia naturaleza desventurada: un pobre ser arrogante que mueve a la risa, al asombro y a la lágrima, y siempre digno protagonista de las más ambiciosas novelas”.

Artículo reciente en la revista Viajar

Ilustraciones Will Wilson

InStRuCCioneS para SalvaR el munDo


He leído algunos libros de Rosa Montero, y es una de las escritoras que más me gusta. En este viaje me acompaña con su último libro. El lagart@ que ilustra su portada con la intención de salirse de ella, me llamó desde el estante de una librería y se vino conmigo. Ahora duerme a mi lado, hasta que me cuente toda la historia que trae con él.  Después, tomará otros rumbos…

“Casi se le había olvidado cómo era eso de tener sentimientos, porque llevaba demasiado tiempo anestesiado.  Un día advirtió que se había quedado sin emociones; se le habían ido cayendo a lo largo de la vida de manera imperceptible pero continuada, exactamente igual que los pelos habían ido desertando de su cabeza por medio de una fuga capilar cobarde y sigilosa. También esa pérdida la descubrió de golpe cuando, al mirarse por casualidad en un espejo del probador de unos grandes almacenes, vio con horror que tenía un redondel tan despeluchado en la coronilla que se le transparentaba el mondo cuero del cráneo. Pues bien, con las emociones le había ocurrido lo mismo. Un día se había mirado por puro azar en el espejo de su intimidad y se había dado cuenta de que, allí donde antes hubo nervios y deseos punzantes y esperanzas, ahora sólo había una especie de sopor. Una plúmbea calvicie sentimental.

A decir verdad, no entendía muy bien lo que le había pasado. Su vida no había sido ni especialmente mala ni especialmente dura, y no había nada que pudiera justificar el creciente desaliento de las cosas. ¿Adónde se había ido la alegría del mundo?”

Fragmento del libro “INSTRUCCIONES para SALVAR EL MUNDO”. Rosa Montero.

“Si ya no te quedan más lágrimas, no llores, ríe.

SHLOMIT LEVIN.

Paul Auster


Tenía razón, por supuesto. Si no te tomas tiempo para mirar, nunca conseguirás ver nada. Cogí otro álbum y me obligué a ir más pausadamente. Presté más atención a los detalles, me fijé en los cambios en las condiciones meteorológicas, observé las variaciones en el ángulo de la luz a medida que avanzaban las estaciones. Finalmente pude detectar sutiles diferencias en el flujo del tráfico, prever el ritmo de los diferentes días (la actividad de las mañanas laborables, la relativa tranquilidad de los fines de semana, el contraste entre los sábados y los domingos). Y luego, poco a poco, empecé a reconocer las caras de la gente en segundo plano, los transeúntes camino de su trabajo, las mismas personas en el mismo lugar todas las mañanas, viviendo un instante de sus vidas en el objetivo de la cámara de Auggie.

Una vez que llegué a conocerles, empecé a estudiar sus posturas, la diferencia en su porte de una mañana a la siguiente, tratando de descubrir sus estados de ánimo por estos indicios superficiales, como si pudiera imaginar historias para ellos, como si pudiera penetrar en los invisibles dramas encerrados dentro de sus cuerpos. Cogí otro álbum. Ya no estaba aburrido ni desconcertado como al principio. Me di cuenta de que Auggie estaba fotografiando el tiempo, el tiempo natural y el tiempo humano, y lo hacía plantándose en una minúscula esquina del mundo y deseando que fuera suya, montando guardia en el espacio que había elegido para sí.

 El texto que habéis leído, si lo habéis hecho y sino peor para vosotros, corresponde a un fragmento de “El cuento de navidad de Auggie Wren” de Paul Auster escritor que conocí no hace mucho tiempo, y que en la única novela que he leído hasta ahora “Brooklyn Folies”, consiguió atraparme, sin distraerme, sin sentir aburrimiento o desinterés por la frase siguiente y deseando tener un rato ocioso para volver a abrir sus páginas y seguir inmersa en la historia que parece tu propia realidad. Historias que va enlazando con otras historias, vidas que se cruzan con otras vidas, personas unidas por el azar o por sus miserias, tratadas por Auster con optimismo y sentido del humor, sin dejar a un lado la realidad cruda de algunos momentos, cambios inesperados de rumbo, mucha humanidad, en definitiva son episodios de la vida de cada uno de nosotros, escritos ágilmente para ser leidos con la misma agilidad.

 

…“entrar en una novela de Paul Auster es hacerlo en un mundo donde se oye una voz que sabe conducir la historia que nos cuenta con envidiable vigor, y logra que la habitemos no sólo mientras esa voz suena, sino también más allá, cuando esa voz se ha apagado, cuando se ha cerrado el libro y los personajes que lo habitaban forman ya parte del dramatis personae que cada lector lleva en su interior, esa selección de seres ficticios que suelen ser mucho más reales y sentimos más cercanos y verdaderos que al vecino del quinto”.

 

En 2006 fue galardonado con el premio de las Letras “Fundación Príncipe de Asturias”, os enlazo su discurso que también me parece bueno, como no!!

LibroSenELRetiro


 

 

 Echando un  vistazo a la Feria del Libro de Madrid/08, a la que, como en años anteriores, no tendré el placer de asistir, sino que se simplificará en un “asomarme desde aquí”, mi mirada se ha detenido en el Cartel seleccionado para este evento, una mezcla de bolsa y libro diseñada por el ilustrador y diseñador gráfico Isidro Ferrer, él explica que ha jugado con la metáfora, uniendo dos conceptos: el de Feria, “más prosaico”, y el del libro “como objeto contenedor de cosas; la propia bolsa con la que sales de la Feria contiene libros”.

 

 

 

 Se trata de un diseñador diferente, que escucha de la misma manera en que trabaja -con agudeza y atención- se interesa por todo, cualquier cosa le deja insatisfecho buscando siempre aprender algo de cada encuentro. Con un apetito insaciable por la aventura intelectual, disfruta la originalidad, la creatividad y la imaginación.