Secuencias de títulos. Un aRte de cine


Por supuesto, también admiro el cine, pero como me ocurre con muchas otras cosas, le dedico menos tiempo del que me gustaría. Hoy he tenido una sesión especial, genial, he estado frente a la gran pantalla una y otra vez, aunque nunca he llegado a ver la película.

Pero esa parte del film que nos prepara para lo que vamos a ver después, que empieza a atraparnos en los dos primeros minutos, con imágenes y música inquietantes, esa parte que llaman “cabecera”, que olvidamos una vez empezada la película, que nos dice quién ha trabajado en el proyecto y que tiene un trabajo minucioso, estudiado e inteligentemente elaborado, en algunas ocasiones merece ser visto una y otra vez.

Si os apetece hacer esto os invito a visitar “The art of the title secuence” un espacio y valioso documento dedicado a esta parte del cine tan grande y tan pequeña a la vez.

Os dejo una difícil elección como muestra en distintos estilos.


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La Soledad


 

     

 

No voy al cine tanto como me gustaría, puede ser porque dedico tiempo a otros quehaceres, por  la mala organización de mi tiempo libre, por…por…por…, pero de vez en cuando voy.

Recientemente he visto una película de esas alejadas del cine comercial, pero hecha con un talento que ha sido reconocido en el Festival de Cannes. A mí me emocionó, es dura, muy dura, triste y desalentadora, como la vida misma en algunos momentos…pero te envuelve; sus actores hacen posible que te sumerjas en ella como si, un poco, formaras parte de su historia.  Una fotografía muy cuidada, simetría en los planos, juega también con la polivisión que divide la pantalla en dos mitades iguales correspondiendo cada una de ellas a un punto de vista diferente. Ausencia total de música, todo sonido ambiente. En fin…

Juzgar vosotros mismos si tenéis ocasión de verla, pero no os la aconsejo si estáis en un momento “bajo”.

 

  Dice su director Jaime Rosales

 

«Todo empieza con una emoción. Una emoción difusa sobre la vida, sobre el mundo que nos rodea, sobre cómo nos relacionamos los unos con los otros. Esa emoción se transforma en una necesidad de hacer una película; en compartir con el espectador una serie de inquietudes, una cierta angustia también. La muerte está, de alguna manera, en el centro de esa angustia. Estamos diseñados para sufrir y también para superar el sufrimiento. Somos seres duros y sensibles, pero al final, nuestra dureza supera nuestra sensibilidad. La película retrata momentos de dureza y momentos de fragilidad en la vida de los personajes. Al final, la vida continúa siguiendo su curso a través del tiempo. Me interesan las relaciones humanas; me llama mucho la atención la forma extraña en que tenemos de tratarnos los unos a los otros. Hacemos bromas sobre cosas serias. Escondemos nuestras intenciones para lograr engañar al otro y lo que logramos de esta manera es confundirnos más de lo que lo estábamos. Podemos llegar a odiar a las personas que más nos quieren…

 

 

 

 

 

El Brujo


“El brujo” Rafael Álvarez

Le conocéis? Yo tuve la suerte de hacerlo un poquito más el domingo, a través de su monólogo sobre “Los Misterios del Quijote” o “El Ingenioso Caballero de la Palabra” que nos mantuvo durante más de hora y media atentos a la magia de sus palabras, de su expresividad, de su ingenio, de su ironía, de su burla, de una naturalidad que nos hace sentirle muy cercano, tanto que te gustaría seguir después del espectáculo, tomarte una cervecita con él y así entablar una amistad para toda la vida. Pero bueno, me conformo con todas las carcajadas que consiguió arrancarme, y eso en los tiempos que corren es muy de agradecer. Os aconsejo pues, no perdáis la oportunidad de verlo, si la tenéis.


“Rafael Álvarez “El Brujo”, que es comediante y juglar-otra forma de profeta-, ha devorado el libro. No sabemos si le supo a mieles, a sándalo o a incienso. Pero El Libro, salpimentado y sahumado con la lectura de otros, es ahora devuelto, “no a pueblos remotos” sino a ustedes, “que entienden sus palabras”.

En esta devolución se habla de la autoría, que tiene algo de inspiración, milagro y transmisión a través de los tiempos, de la relación de don Quijote con las prostitutas, de los molinos de viento, del discurso de la Edad de Oro, de Marcela, los galeotes, de Sierra Morena….etc…etc…”

Rafael Álvarez