OJEADA AL PARAISO TERRENAL, prólogo de ¿Pero hubo alguna vez once mil vírgenes?


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OJEADA AL PARAÍSO TERRENAL, de Enrique Jardiel Poncela.
Estamos en aquella época magnifica en que el Supremo Hacedor concluye de dar los últimos toques a su Paraíso Terrenal, el Parque Zoológico más completo que ha habido. Seres de infinitas cataduras y especies circulan por los enarenados senderos.Todos los animales que hoy conocemos y miles de ellos que no conocemos en absoluto, andan de un lado para otro sin causarse daño entre sí, porque se les ha dado orden de ser formales. De vez en cuando al león (por ejemplo) le entran ganas de comerse al cordero: pero la leona, la tierna y dulce leona, está allí para impedirlo, pasándole suavemente una garra por la melena y diciéndole: — Vamos, vamos… Tranquilízate. ¿No comprendes que si te meriendas al cordero, la cordera va a sufrir horrorosamente? Además, a las doce nos traerán la comida. Son ya las once y media… Ten paciencia, querido mío…Y el león, resignado, se tumba y, como un albañil, espera a que den las doce.
* * *
Otras veces es el mammuth, que se mete en el estanque de los patos y organiza un tumulto de aleteos y graznidos, hasta que —afeado en su proceder por los demás compañeros de pensión— se decide a salir de aquellas aguas ajenas con sus andares bamboleantes de señora gorda.
* * *
Y otras veces es el dinaterio,  que le planta una pataza encima al galápago. ..
* * *
Y otras veces es el mono, que trepa a la copa de un árbol llevándose  el cuello una de las chisteras que utiliza la foca para sus juegos circenses...
* * *
Y otras veces —en fin— no son los animales, sino los ángeles —los hermosos ángeles que, espada de fuego en mano, hacen la guardia del Paraíso— los que provocan,sin querer, tal o cual incendio en la maleza con el fuego de las espadas, incendios que apagan los elefantes echando agua por sus trompas, y los bisontes galopando repetidamente sobre las brasas…
* * *
Pero, fuera de esos pequeños incidentes, todo marcha bien en el Paraíso. En un rincón, a la sombra de un hermoso pino-para-sol, el hombre y la mujer  bostezan y trasiegan plátanos. Como viven continuamente a la intemperie, la piel de ambos es áspera, rugosa ya parece cubierta de vello; como sólo son una “materia prima de hombre” y una “materia prima de mujer” (es decir: como todavía no han sido desbastados ni refinadas por el trabajo), las formas de sus cuerpos están groseras y toscas; como aún no han gustado el arrope del placer ni el bitter del dolor, en la expresión de sus ojos no hay más que bestialidad y opacidad; como todavía no poseen noción del Bien ni del Mal, en fin,tienen cara de idiotas. ¡Oh! ¡Qué diferencia de este Adán y esta Eva legítimos y verdaderos al Adán y la Eva que —miles de años después y sin saber lo que se hacen— van a pintar Rubens y Tiziano! Los demás inquilinos del Paraíso, en todas sus escalas y órdenes, desde la lagartija hasta el ictiosaurio, desde la mariposa catagrama hasta el perisodáctilo, desde el infusorio hasta la ballena, desde el ratón hasta el diplodocus, los desprecian. Se sienten superiores al hombre y la mujer, y tienen razón en sentirse superiores, porque cada uno de ellos está totalmente formado y constituida mientras que aquel hombre y aquella mujer —en la infancia de su desarrollo espiritual— son sólo dos sombras vagas de lo que han de llegar a ser en lo porvenir y se parecen a una mujer y a un hombre futuros todo lo que un bizcocho que flota en natillas puede parecerse a un trasatlántico en ruta hacia Borneo.
***
Adán y Eva no saben nada de nada. ¡Qué negra existencia la suya! Si tuvieran noción del arte, esculpirían ellos también en barro; pero el SupremoHacedor no les ha trasmitido su facultad maravillosa. Si alguien les enseñase a saltar al “paso y la uva”, saltarían al “paso y la uva”; pero nadie les enseña. Si sintieran el amor, se amarían, regañarían, se reconciliarían para volver a regañar y a reconciliarse; pero no sienten el amor aún…Hasta que un día, a Eva, se le abre la boca desmesuradamente, hace ¡aaaaaaah!…,y la cierra de nuevo.…Y desde entonces, además de comer, de beber y de tumbarse, Eva y Adán bostezan. Allá arriba, en el cielo, por encima de una nube grisácea, los mira el SupremoHacedor, y como Él sabe absolutamente todo cuanto va ocurrir en el mundo, sonríe al mirarlos y, volviéndose hacia uno de los ángeles de su Estado Mayor, murmura: —¡Y pensar que al cabo del tiempo, el fruto de lo que harán en la Tierra Adán, Eva y todos sus descendientes, será el que un tal Smith inventará la máquina de cortar jamón…!
 Ya hemos echado una ojeada al Paraíso Terrenal. ¿Qué consecuencia sacamos de ella? La siguiente:
QUE EN LOS ALBORES DE LA VIDA TERRENA, LO ÚNICO QUE SE HACÍA EN EL MUNDO ERA COMER, BEBER, TUMBARSE Y BOSTEZAR.
O, lo que es igual, que en un principio, el Universo aparecía apoyado en una sola columna. Estómago, sí…
ESTÓMAGO.
 Es decir:
NECESIDADES GROSERAS DEL CUERPO
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NUEVA OJEADA AL PARAÍSO TERRENAL
Es un día, probablemente, de agosto. Todo duerme en el Paraíso, bajo esa asfixiante campana de máquina neumática que es la canícula. Apenas si suenan leves rumores hacia el ángulo del Noroeste, el lugar más fresco del Edén y que, por serlo, se ha destinado a los animales polares, tales como el oso blanco, el pingüino, la foca, la morsa, la ballena, el zorro, el reno, el narval, la gaviota. Los rumores están justificados; allá, en el Noroeste, se protesta el clima. Ya otras veces se ha protestado del clima en el ángulo del Noroeste, y el Supremo Hacedor ha hecho instalar un sistema de duchas de agua fría, que no por  primitivo es menos eficaz; mas —por desgracia— en esta época de sequía que ahora atraviesa toda la Mesopotamia los cuatro ríos que forman la Confederación Hidrográfica del Paraíso (plan Guadalhorce), han dejado temporalmente de discurrir y ya ni el Tigris, ni el Eufrates, ni el Araxes, ni el Pares, brindan su liquido al sistema de duchas del Noroeste. El oso polar está que ruge; no suda porque su piel no se lo consiente, que sino sudaría. De vez en cuando busca consuelo al terrible calor que sufre lamiendo las cañerías de las duchas; pero esta solución no le proporciona más que un alivio momentáneo y, en cambio, le deja en las fauces un sabor insoportable a cardenillo. La foca y la morsa lloran, la una lágrimas y la otra aceite. La ballena, con el depósito de sus surtidores también agotado, abre y cierra la bocaza desesperadamente. El reno y el zorro gris gruñen de un modo lánguido. El narval, varado entre juncos, intenta nadar en vano y acompaña sus esfuerzos de recios coletazos. la gaviota tridáctila mira tristemente a la gaviota de Ross suspirando: “¿Qué aguas podríamos rizar con nuestras alas?”
solo el pingüino sufre en silencio, serio, grave y correctísimo, por que desde que le han dicho que su plumaje blanco y negro le da el aspecto de un caballero vestido de “frac”, no tiene otra idea que mantener la armonía de su figura. Y ya será bobo para “in eternum”…  En el resto del Edén, todo calla bajo un letargo profundo. Eva y Adán, siempre tumbados a la sombra del hermoso pino-para-sol, ni bostezan ni trasiegan plátanos. Adán duerme con un sueño sofocado y plomizo, y en cuanto a Eva, las manos cruzadas tras de la nuca, los riñones apoyados en el suelo, la pierna izquierda doblada y la derecha montada sobre la izquierda, balancea el pie ocioso, clava sus grandes ojos en la inmensidad de lo azul y riza el rizo con la imaginación. Reflexiona… ¡Lleva ya tanto reflexionado!… Piensa en las prohibiciones que les han sido impuestas a ella y a Adán. Desde la base de su pino-para-sol predilecto, Eva distingue, allá, a unos treinta metros, el manzano cuyos frutos no podrán tocar nunca, el manzano destinado a hacerse célebre en la historia de la Creación y de la Humanidad, el manzano de cuyo tronco pende un cartelito que dice, textualmente, en hebreo:
cartel
Eva lleva ya muchos días obsesionada con las manzanitas del manzano, preguntándose mentalmente: —Si tanto Adán como yo tenemos boca y dientes, ¿por qué no hemos de poder comer esas manzanas?Otras veces lo que se pregunta es: —Si no habíamos de poder comerlas, ¿por qué fueron creadas y puestas delante de nuestras narices? Y hasta el momento, Eva no ha logrado una respuesta satisfactoria. Con frecuencia ha querido decidirse a arrancar una manzana, y Adán la ha sujetado agarrándola por los cabellos y murmurando: —No, que no dejan. Pero en este día de agosto Adán duerme ajeno a cuanto ocurre a su alrededor, y si ella se atreviese...Se atreve. ¡Ya lo creo que se atreve! Las mujeres, como no tienen conciencia de nada, se atreven a todo. Y Eva se acerca al manzano. ¡Ah! ¡Qué emoción! Aquella emoción es tan viva y tan inédita que Eva se siente progresivamente satisfecha de su atrevimiento. Alarga una mano; un levísimo tirón, y ¡zas!: la manzana es suya. Hay historiadores que afirman que al coger la manzana, Eva estuvo jugando con ella un rato. No es cierto; lo sé de buena tinta. En cuanto la tuvo en su poder lo que hizo Eva fue hincarle el diente. Mordió, masticó, tragó por último…Y ¡oh!… ¿Qué brusco cambio notó dentro de sí? Todo lo del Paraíso tomó para ella distinto color. Se dio cuenta por primera vez de que la vegetación era prodigiosa; oyó como una suave música la brisa que se desperezaba a lo largo de tanto árbol de tan diferente género; aspiró dulcísimamente los mil perfumes que se producían en aquel maravilloso jardín y el aire, cargado de esencia de lilas, de rosas y de azahar, lleno de las emanaciones excitantes del acónito, de las adormideras, de los narcisos, de la valeriana —la cual asomaba por doquier sus hojas, como orejas de macho cabrío—, el aire, que pasaba y repasaba voluptuoso sobre los naranjos, sobre los kakhis, sobre los macizos de claveles negros, y se filtraba por entre las ramas de las acacias y sacudía los matorrales de yerbabuenay de malvavisco y se rizaba repetidamente también en torno a aquel predilecto pino-para-sol, ese aire “paradisíaco” entró como un veneno sutil y delicioso en los pulmones de Eva; todo su soberbio cuerpo desnudo pareció esponjarse; le asaltaron furias de correr, de gritar, de reír… Y nació en ella la alegría, mezclada con un deseo de llanto inexplicable.Vio entonces Eva que todo era allí hermoso: el Cielo y la Tierra. Notó entonces que el sol moldeaba con ardorosa caricia sus caderas y sus senos. Admiró por  primera vez las curvas ágiles de las gacelas, de los caballos, de los ciervos, y se dio cuenta de que el tigre era flexuoso y el león, intrépido, y la jirafa, altiva, y el toro, arrollador, y las aves, veloces, y Adán, un tío con toda la barba. Y movida por no supo nunca qué íntimo impulso, todavía con la manzana mordisqueada en la mano, Eva volvió al lado de Adán, se plegó contra él, imitando, sin pretenderlo, la flexuosidad que acaba de advertir en el tigre, y cruzó sus brazos alrededor del cuello de su compañero y lo besó largamente, profundamente en la boca. Adán se despertó. Todos hubiéramos hecho lo mismo en su caso.

 Se despertó Adán y no dijo “¿dónde estoy?”, ¿pues en qué otro lugar que no fuera el Paraíso podía estar él?, sino que indagó de Eva: —¿Qué te pasa? Eva no respondió. Volvió a besarlo. Lo besó con un beso todavía más profundo que el anterior; lo besó con un beso tan extraordinariamente profundo, que un pedacito de manzana, que ella conservaba aún en su boca, pasó a la boca de Adán.Y Adán comió aquel pedacito de “no sabía qué”.  Así fue, señores, y no de otra manera, cómo Eva le dio a Adán la manzana; se la dio como los novios se dan los bombones cuando nadie les espía; como los recién casados se dan los postres durante la luna de miel; como únicamente podía dársela, para que él —más noble, más sencillo, más respetuoso siempre que ella con las leyes— se decidiese a aceptarla. En cuanto a las consecuencias, imagino que ya las adivináis… No bien hubo probado a su vez la manzana, Adán notó dentro de sí la misma variación que había notado Eva y se vio invadido de idéntico sentimiento que a ella le invadiese. Y ahora, al recibir un tercer beso de Eva, Adán no le preguntó ya: —¿Qué te pasa? sino que susurró: — ¡Vida mía’ Y la devolvió mil por uno.¡Qué día! ¡Ah, qué día y qué noche de entusiasmo recíproco, de delirio, de frenesí’…¿Os han comprado, de niños, una bicicleta? Cuando, de niño, le compran a uno una bicicleta, no se abandona la bicicleta más que el tiempo justo para comer; y aun durante la comida se tienen los ojos clavados en el artefacto, introducido previamente en el comedor con tal objeto. Y en sueños se sigue viendo la bicicleta, y se despierta uno a medianoche para comprobar que continúa allí, y manosearla de nuevo, y de nuevo dirigirle ardientes miradas de posesión…Pues eso fue el amor para Eva y Adán: una bicicleta con dos sillines. No bien aquella manzana del Bien y del Mal les abrió los ojos a las cosas del Mundo —y les permitió ver el mundo con los ojos de los sentidos— Adán y Eva circunscribieron sus actividades a amarse, a amarse, a amarse, a amarse, entre palabras tiernas y gemidos de gozo. Eso era el Bien. Pero al amanecer del otro día, fatigados, insomnes, con los músculos relajados, el corazón de plomo, los nervios asténicos y la lengua de estopa, hartos uno de otro, ahítos del exceso, Adán y Eva se miraban ya con odioEso era el Mal. Y el Supremo Hacedor vio claramente que Eva y Adán conocían el Mal y el Bien. Esto es: que habían comido la manzana.¿Para qué daros cuenta de la expulsión del Paraíso, de aquel primer desahucio que ha registrado la Historia? Todos conocéis el argumento…Todos sabéis cómo Adán echó la culpa a Eva, y cómo Eva —inventando la trola de que el animal había hablado—, echó a su vez la culpa a la serpiente. ¿El resultado? Que la serpiente, que hasta entonces andaba a saltos, fue condenada a andar arrastrándose. Que Adán y Eva hubieron de someterse a sufrir: ella, ganando el pan con el sudor de su frente; y él, pariendo sus hijos con dolor…Bueno: al revés…Y que un ángel, señalándoles la puerta con una espada de fuego, les dijo: —Por ahí se va a la calle, niños. En fin: un desastre.

Hemos lanzado ya nuestra segunda ojeada al Paraíso Terrenal. ¿Qué consecuencia sacamos de ella? La siguiente: QUE A PARTIR DE LA DEGUSTACIÓN GRATUITA DE LA MANZANA DEL BIEN Y DEL MAL,

EN EL MUNDO EXISTÍA UN NUEVO RESORTE VITAL: EL SEXO.

O, lo que es lo mismo, que el Universo se apoyaba ya en dos columnas:
ESTÓMAGO y SEXO.
Es decir:
NECESIDADES GROSERAS DEL CUERPO NECESIDADES DEL CUERPO EN SU RELACIÓN CON EL ALMA.
OJEADA AL PERIODO POST-PARAD1SIACO
He aquí que Adán y Eva se han multiplicado prodigiosamente. Y sus hijos, y los hijos de sus hijos, y los hijos de los hijos de sus hijos pueblan la Tierra. El Supremo Hacedor ha obsequiado a la humanidad con aquel baño internacional en piscina que fue el Diluvio. Se ha inaugurado, al pie de la torre deBabel, la primera Escuela Berlitz. Ha funcionado en dos ciudades —Sodoma y Gomorra— la calefacción central. La vida se ha hecho más fácil, más cómoda y más divertida que lo era a raíz del desahucio del Paraíso. Ya han visto la luz pública importantes inventos, tales como la cama, el carro de bueyes, los platos, los pucheros, los vestidos, el arado, la barca de vela, el adulterio, las armas, la manteca, el queso, el asesinato por la espalda, el rimmel, la poesía lírica, la usura al 60 por 100 y la albarda para el 80 por 100 de los burros. Ya se conocen la noria, la máquina de tostar café, la esclavitud, el espejo, las agencias de matrimonios, los Mandamientos de la Ley de Dios, la traición, la linterna sorda, los abortivos y el juego del marro. Ya los hombres luchan, pelean, guerrean, mueren y matan por unos palmos de terreno. Ya existe la desigualdad, Y la política. Y la diversidad de religiones. Y el impuesto de inquilinato. Pero aún no se ha inventado lo que verdaderamente va a revolucionar el mundo…Hasta que un día cierto patriarca se queda un rato pensativo.¿En qué piensa? Piensa en las dificultades comerciales. Hasta el presente la humanidad ha vivido cambiando unas cosas por otras con arreglo a las necesidades del momento, recibiendo un par de huevos frescos por un látigo; tres gallinas por una túnica; una hija por dos rebaños de cabras… Y el patriarca calcula que, dado el gran y universal valor que tiene el oro, dado el entusiasmo con que todo el mundo recibe este metal cuando se lo entregan en un cambio, acaso simplifique la vida no cambiar unas cosas por otras, sino cambiarlas todas por ese oro tan apreciado…Y el patriarca corta unas barras de oro en redondelitos. Y extiende la invención. Y ve que el éxito le acompaña. Y ya no vuelve a cambiar una hija por dos rebaños de cabras: ahora cambia sus hijas por media docena de redondelitos…(Como harán miles de años después, en pleno siglo XX, con sus hijas muchos otros patriarcas.)A partir de esa invención del patriarca pensativo, los redondelitos de oro animan el Universo con una nueva fiebre. Se sufren, por lograrlos, humillaciones y trabajos sin número. Se engaña, se traiciona, se muere, se mata, se asesina por ellos. En suma: el nombre comienza a hacer tales bestialidades, tales suciedades, tales vilezas, que alcanza su periodo esplendoroso de desarrollo humano.

Hemos lanzado ya nuestra ojeada al período post-paradisíaco.¿Qué consecuencia sacamos de ella? La siguiente: QUE A PARTIR DEL INVENTO DEL PATRIARCA PENSATIVO, EN EL MUNDO EXISTÍA UN NUEVO RESORTE VITAL: EL DINERO.

O, lo que es lo mismo, que el Universo se apoyaba ya en tres columnas:
ESTÓMAGO, SEXO y DINERO.
Es decir: NECECIDADES DEL CUERPO, NECESIDADES DEL CUERPO EN SU RELACIÓN CON EL ALMA Y PODER POSEEDOR-DOMINADOR ABSOLUTO.
Si os apetece leer la novela, podéis hacerlo aquí. Aunque en papel mola más…

Un hombre flaco


Un hombre flaco con muchos Cuentos

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Un hombre flaco

Por Daniel Titinger


Sobre Ribeyro ya se ha dicho y escrito mucho, aunque quizá nunca lo suficiente. Prueba de ello es Un hombre flaco, el extenso perfil sobre el autor de La palabra del mudo que Daniel Titinger publicará con Ediciones Universidad Diego Portales, de Chile. De ese libro, presentamos un adelanto de tres capítulos que nos permiten redescubrir imágenes inéditas del querido escritor.

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La fotografía es de mediados de 1994. Julio Ramón Ribeyro está de pie, en la terraza de su departamento de un sexto piso en el distrito de Barranco, en Lima. Parece una estaca con las manos en los bolsillos y mirando el mar. Se lo ve tan delgado que cualquier brisa lo podría alzar como un pañuelo. Sonríe o hace una mueca tímida con la boca, escondiendo los dientes amarillos por el tabaco, bajo esa nariz afilada como un anzuelo, bajo…

Ver la entrada original 5.040 palabras más

“Cómo matar al intermediario, limpiar la escena del crimen y encontrar una coartada creíble”


“renuncio a todo lo molesto y a todo lo incordioso y a todo lo burocrático y a todo lo extremadamente sigloveinte de mi oficio. Le digo chau, feliz de la vida y sin rencor, a los intermediarios que me obstaculizan la charla con los lectores. Chau publicidad, que te recorta la palabra; hasta nunca burocracia, que te distribuye mal y pronto; adiós y buena suerte ideología, que te despierta por la noche”

Poco después de despedirse de varias editoriales y periódicos con 1.400 palabras libres en su blog Hernán Casciari, junto a un grupo de amigos, ilustradores y escritores, crearon Orsai, una publicación cultural financiada por los lectores y sin publicidad, queriendo demostrar con ello  que la crisis de la industria no es económica, sino moral.

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Internet llegó, hace un tiempo, para unirnos, para decirnos que se pueden hacer cosas juntos, sobre todo en la cultura que es la base fundamental de la complejidad de la mente”, asegura Hernán. “Estoy seguro que la industria de la cultura somos los autores y los lectores y nadie más; la otra industria, la que le teme a los cambios, la que intenta hacernos creer que internet es un lastre, la que rasguña y la que daña, se está muriendo, y la vamos a ver morir”..

La revista es muy, muy golosa. Se pueden ver los 4 números editados en formato virtual. Yo, después de darle un primer repaso rápido, me he quedado con unas tremendas ganas de verlas en detalle y lo voy a hacer.

Además si tenéis interés en apoyar el proyecto para siga funcionando y creciendo, podéis apretar en el botón sin terror.

Vía: Camino a Cagitán

FeRia deL Libro 2011. Madrid


Ilustración: Ana Juan

“A través de Edelvives recibimos la buena noticia de la Semana Rébecca Dautremer, que estará en Madrid a finales de esta semana. Si vives en Madrid, o tal vez tenías pensado venir a visitar la Feria del Libro, abre tu agenda y anota si puedes coincidir con Rébecca en alguna de las actividades programadas:

28 de Mayo(18:00 a 20:30 hrs) y 29 de Mayo (11:00 a 14:00 hrs) firmas en la Feria del Libro (Edelvives casetas 194/195

30 de Mayo, en el Museo ABC de Dibujo e Ilustración a las 17:00 hrs, Encuentro con estudiantes de ilustración, y a las 19:30, inauguración de la exposicíón sobre dos de sus últimas creaciones, Pulgarcito y Alicia en el Pais de las Maravillas. Será en el Museo ABC de Dibujo e Ilustración. Te adjuntamos la invitación especial que Edelvives nos hace para este evento.

31 de Mayo, firmas de 18:00 a 20:30 hrs en FNAC Callao”.

 

ImaGine SolidaRidad. José Saramago


Hace casi dos años que edité este post. Hoy las circunstancias me han hecho volver a recordarlo. Habría mucho que hablar sobre este gran persona, pero es tanto que la extensión en el espacio y en el tiempo sería inmensa. Aunque solo nos hace falta una pequeña muestra para conocerle un poquito y, en mi caso, admirarle.


Carta Abierta a la Solidaridad – José Saramago

La identidad de una persona no es el nombre que tiene, el lugar donde nació, ni la fecha en que vino al mundo. La identidad de una persona consiste, simplemente en SER, y el ser no puede ser negado. Presentar un papel que diga cómo nos llamamos y dónde y cuando nacimos, es tanto una obligación legal como una necesidad social.

Nadie, verdaderamente, puede decir quién es, pero todos tenemos derecho de poder decir QUIENES SOMOS PARA LOS OTROS. Para eso sirven los papeles de identidad. Negarle a alguien el derecho de ser reconocido socialmente es lo mismo que retirarlo de la sociedad humana. Tener un papel para mostrar cuando nos pregunten quiénes somos es el menor de los derechos humanos (porque la identidad social es un derecho primario) aunque es también el más importante (porque las leyes exigen que de ese papel dependa la inserción del individuo en la sociedad). La ley está para servir y no para ser servida.

Si alguien pide que su identidad sea reconocida documentalmente, la ley no puede hacer otra cosa que no sea registrar ese hecho y ratificarlo. La ley abusará de su poder siempre que se comporte como si la persona que tiene delante no existe. Negar un documento es, de alguna forma, negar el derecho a la vida.

Ningún ser humano es humanamente ilegal, y si, aún así, hay muchos que de hecho lo son y legalmente deberían serlo, esos son los que explotan, los que se sirven de sus semejantes para crecer en poder y riqueza.

Texto: Saramago
Ilustraciones: Ruud Van Empel
Vía: El tío Saín


Añado un precioso trabajo que dejé hace tiempo en el Baúl. La flor más grande del mundo.


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Esta historia nos habla de la importancia de las cosas pequeñas y, sobre todo, de todo lo que nos rodea. Diez minutos para reflexionar sobre la infancia, la naturaleza y la ficción. Porque, ¿qué pasaría si las historias escritas para niños fueran leídas por los adultos?

Dirigido por Juan Pablo Etcheverry. Con la imponente narración del escritor José Saramago y la delicada música compuesta por Emilio Aragón.
La flor más grande del mundo.

DesoLación de voLveR. a la Úbeda de MuñoZ MoLina


La primera vez que vi lo que habían hecho con esa plaza que era el corazón de mi ciudad se me puso en la garganta un nudo de congoja. Ahora vuelvo y la miro y la costumbre no mitiga el escándalo. Con la lógica peculiar de la renovación urbana, se ha considerado que en una ciudad donde hay varios meses de calores saharianos su plaza central no necesita árboles, salvo un par de naranjos escuálidos que difícilmente pueden prosperar en los inviernos mesetarios. A mediodía, desde mi esquina a la sombra, alzando los ojos del periódico, veo a la gente que se atreve a cruzar la plaza arriesgándose a un síncope, buscando a toda prisa el alivio de los soportales. Aparte de sus ventajas estéticas, el aparcamiento tiene la virtud práctica de atraer más tráfico hacia el centro de la ciudad, atascando las calles estrechas que llevan a él, algunas de las cuales están además levantadas gracias a la misma catástrofe de obras en gran medida innecesarias que azota al país entero. Algunos de los coches que hacen cola para entrar en el aparcamiento llevan las ventanillas abiertas y emiten a volumen sísmico una música de discoteca al parecer muy del agrado de los policías municipales que pastorean el tráfico.

En las noches calurosas, con los balcones abiertos, la música de los coches, los rugidos de las motos y la algarabía alcohólica del botellón animan las plazuelas y los callejones de mi barrio de San Lorenzo, que de otro modo estarían sumidas en un anticuado silencio. Iglesias y palacios se van hundiendo literalmente en el abandono mientras se tiran ríos de dinero cambiando sin ninguna necesidad antiguos pavimentos enlosados o empedrados por groseros baldosones de terrazo. Vuelvo a la hermosa plaza de Santa María y no puedo cruzar su limpia perspectiva porque está entera convertida en una zanja. Un amigo que vive en la ciudad me cuenta que los trabajadores, como no disponen de instalaciones con aseos, usan como urinario la fachada de la iglesia del Salvador.

En el curso de una generación se ha destruido para siempre lo que tardó siglos en hacerse. Lo que se está robando a quienes vengan detrás no es una memoria sentimental y un paisaje urbano que fue único, sino también una forma de disfrute de la vida y de prosperidad. Donde hubo perspectivas de huertas y de casas blancas que llamaban desde los caminos lejanos ahora hay bloques horrendos que se amontonan los unos sobre los otros para mayor beneficio de los constructores. Viajando por Europa uno descubre con envidia cómo en pueblos pequeños y en ciudades provinciales el cuidado en la preservación de lo más valioso del legado del tiempo es perfectamente compatible con el progreso tecnológico y tiene la ventaja práctica de hacer la vida más gustosa y crear una duradera riqueza: en España se empieza por arrasarlo todo. Cuanto más se alimentaban los orgullos locales y las lealtades vernáculas a lo largo de los últimos treinta años más impunemente se han destruido los paisajes. El orgullo local separado de la conciencia cívica es paletería, igual que el patriotismo sin ciudadanía es fanatismo. Se inventan pasados y se alimentan nostalgias rústicas al mismo tiempo que se impone la ignorancia y se borran las huellas del pasado verdadero, el que habría sido tan fértil para mejorar el porvenir.

Puedes leer el artículo completo en…

Desolación de volver

ANTONIO MUÑOZ MOLINA. BaBeLia

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Anoche me ocurrió algo muy curioso, me vino a la memoria de repente un libro que hace tiempo compré, quizá unos diez años, y que ya leí en su día, pero que como os podréis imaginar, no me acordaba de nada y más teniendo en cuenta que dicho libro “La Huerta del Edén”  es una selección de artículos que publicaba en la sección de Andalucía de “El País” Antonio Muñoz Molina. Como la cubierta del libro es de un indiscreto tono amarillo, mi vista lo localizó rápidamente en la estantería donde dormitaba plácidamente entre otros cuantos. Pero lo que me emocionó fue que al abrirlo lo hice justo por una página en que comenzaba un artículo titulado “Catorce de Abril”. Por supuesto lo leí con cara de sorpresa por la coincidencia, ese y alguno que otro más, porque Muñoz Molina con la magia de sus palabras y dos de sus párrafos ya me tiene atrapada.

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Pensé que era un buen día para dejaros aquí un fragmento de los pensamientos y palabras que contiene este artículo.

…”En los tristes años cincuenta ir a visitar a Pío Baroja un día de abril y oler el césped en los jardines y el polen en el aire de seda, era celebrar en secreto el advenimiento de la Segunda República, y también imaginar que igual que volvían las hojas anchas de los castaños y las corolas de los tulipanes a los jardines públicos, también volvería alguna vez la bandera roja, amarilla y morada del catorce de abril.

De una manera íntima, casi siempre en privado, los republicanos españoles seguimos celebrando nuestra fiesta nacional, y en medio del energumenismo de banderas y de banderazos que se agita en todas partes erigimos esa bandera tricolor que tiene toda la poesía de lo perdido y de lo inútil, toda la belleza de su afirmación de un patriotismo no basado en la xenofobia, ni en la irracionalidad, ni en la más burda antropología inventada, sino en los pocos principios que desde el siglo XVIII han vuelto menos inhabitable el mundo: la libertad, la igualdad, y la fraternidad, la primacía de la razón frente a la fuerza, la instrucción pública, el laicismo, exactamente todo aquello que menos importa ahora a quienes se dedican a la política, que son capaces de acceder a los cambalaches más ruines a cambio de un poco de poder.

Ahora que hay tantas fiestas y tantas conmemoraciones, algunos vindicamos cada catorce de abril el modesto y minoritario derecho a emocionarnos con el recuerdo de las muchedumbres ilusionadas y joviales que llenaron aquel día todas las plazas españolas. Nadie es más respetuoso que un laico hacia las convicciones religiosas o morales de los demás. Pero, en mi condición de laico, yo espero no molestar a nadie si digo que entre tantas fiestas y procesiones y efemérides tengo nostalgia de una fiesta serena y civil, y defiendo, por lo tanto, con todo respeto, pero también con toda claridad, la separación estricta entre los poderes públicos y las actividades religiosas. No hago por cierto, una declaración jacobina y ni siquiera republicana: es la constitución de 1978 la que establece la no confesionalidad del estado.”…

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Fragmento de “Catorce de Abril”
Antonio Muñoz Molina, 1996