8 Comments

  1. Otro viejo conocido…

    “David Graeme Baker, pintor sudafricano nacido hace cuarenta años en Capetown que emigró a los Estados Unidos y se licenció en Bellas Artes en la Pennsylvania Academy. Quizás un entendido le pueda encontrar más influencias, pero la que yo advierto claramente es la del gran Edward Hopper. Pero tampoco me hagáis mucho caso amiguitos. Si exceptuamos que en mi infancia me empapaba una y otra vez de las páginas de la Enciclopedia del Arte Salvat, no tengo ningún estudio sobre el particular.”

    ¿Le gustó, eh?

  2. Desde los diecisiete, en el taller del hogar, a solas, sin presiones, sin interferencias, con pretextos de fiesta, quizás, una idea va fraguando en la mente, dando la espalda a la realidad, de cara a la luz.
    Singer, mi única amiga y herramienta me espera, dispuesta, siempre dispuesta a mi orden creativo.
    Me gusta colgar de mi cuerpo distintos ropajes que han estallado en mi mente, conjugando diferentes texturas, colores… fusionando… creando con mis manos, algo nuevo, distinto, miro a través de la ventana, el sol está en su máxima posición… mientras Anabel juega sobre la alfombra, ajena a este estadillo ególatra y creativo.
    ¿Descansar? Imposible, necesito terminar mi próxima colección. El dormitorio queda sin orden ni concierto, ni un minuto de mí tiempo que dedicar a otra cosa que mi idea principal.
    Durante el interminable desarrollo de misma, acude al taller mi ayudante pelirroja, siempre pone cara de paciente sufridora, creo que no me admira, simplemente me soporta.
    A veces envidio a Carolina –otra de mis ayudantes- y su embarazo. Esta vez no pude enredarla en torno a mi telar.
    Al acabar, siempre es agradable un té en este crudo invierno.
    Luego me pregunto si: ¿merece la pena esta soledad creativa?, seguidamente procedo a guardar de nuevo el archivo: “Roy”.
    Desmonto mi casa, mi dormitorio y salgo de gira.
    Es encantador dormir, de nuevo, sobre telas y manipulados con mis zapatos por los altos y soñar y soñar y girar y girar.

  3. Hacía días que no entraba a visitarte y ¿sabes? Ahora me arrepiento de no haberlo hecho. Menos mal que esto de los blogs te permiten desaparecer unos día sy reengancharte rápido.

    Me han encantado todas y cada una de las entradas que me había perdido. Tanto que no sabía en cuál comentar, así que he optado por hacerlo en la última y santas pascuas.

    Un abrazo.

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