a veceS me despieRto


Nuestras sensaciones se mantienen vivas. Sensaciones pasadas, vividas con emoción, se esconden traviesas en los recodos de nuestro cuerpo, y basta un solo indicio, el asomo de una de ellas por una esquina, para que se desate en nosotros un chisporreteo que nos recorre sin freno esas tuberías que nos invaden por dentro.   Viajan sin pudor, autónomas, buscando en su trayecto hacerse notar, recordarnos que están ahí, que no han muerto y que son capaces de demostrarnos que pueden con nosotros.

He tenido esta experiencia hace poquito, cuando acompañé a Adriana a su primer “conciertín” de flauta travesera, juguete con el que le ha dado por trastear ahora. Y allí en el salón de actos me senté tranquilamente a esperar orgullosa.

adrianatoca

Entonces me ocurrió, en el momento en que el sonido de los instrumentos buscando la afinación apareció en el salón esparciendo las primeras notas, le vi venir hacia mí como una línea  de humo jugueteando en el aire.  Jugó con mi pelo y mi cuello antes de entrar por mis oídos y hacer un recorrido por mi interior a su antojo, despertándome todas esas sensaciones que una vez tuve y se durmieron. Me transportaron a un pasado en el que yo formaba parte de esos músicos en el escenario, y pude sentir entonces el metal en mis manos, ver su brillo dorado, el tacto de mis dedos presionando las llaves, la textura y el sabor de la caña en los labios. El desconcierto de ser observada por tantos ojos atentos y tantos oídos despiertos. Pude escuchar la mezcla de los instrumentos formando una melodía en la que yo participaba.

Me gustó la experiencia, añoré aquellos tiempos de va y viene entre barullos de instrumentos sonando desafinados, gente ilusionada y nerviosa, feliz después del des-concierto. La emoción pudo conmigo y me encontré llorando antes de que tocara Adriana y después también.

 

saxoyo

La fotografía me la hizo mi amiga Anaisay