Estafas y decepciones personales.


Decepción es un sustantivo femenino que frecuenta demasiadas veces nuestras vidas. No hace mucho que sufrí una de grandes dimensiones, más bien diría que la he vivido durante muchos años y se ha solidificado en mí.

Esta vez se trata de un sustantivo masculino llamado feminismo. Y no me refiero a ese feminismo que yo he aprendido, basado sobre todo en la razón y en el sentido común, un movimiento que sólo desea coexistir con los hombres en equidad de condiciones y circunstancias, entendiendo y valorando las diferencias enriquecedoras y necesarias para ambos géneros. Me refiero a un feminismo enfermizo, de mujeres concretas, basado en los pilares del odio hacia el género masculino. Una aversión nacida de experiencias personales, que nunca ha sido aceptada y por la tanto nunca reparada.

Lo he tenido cerca y me ha dolido a mí. Mujeres que me eran próximas y en las que creí, enarbolaban banderas que ahora veo sin color, gritaban palabras que ahora entiendo huecas y en esos gritos también descubro rabia contenida. La misma que yo siento ahora por creerlas.

Entre algunas expresiones dirigidas sin sentido hacia mí, hay una frase que se apodera de mis recuerdos, una frase expresada por una de estas autodenominadas feministas de pancarta, “a mi hermano ni me le toques”. Esta absurda imposición o amenaza, además de ser pronunciada fuera de contexto y exenta de motivos, contiene en sí misma grandes dosis de violencia e incoherencia, naciendo provocada por una simple y dañina sobreprotección hacia uno de los pocos hombres aceptables para ella, por el hecho de haber nacido de la misma madre. Palabras que más tarde se transforman en hechos destructivos e irreversibles.

Entonces, ¡¡¡yo me cago en ese feminismo estafador e insano!!! que no habla de solidaridad hacia mí, que no me ofrece ninguna palabra emotiva, que no trabaja conmigo sino contra mí, que camina a ciegas con los ojos de una rebeldía mal entendida. Solo palabras hacia una audiencia lejana. Me faltan los hechos, los cercanos, los que demuestran que eres coherente con tus palabras.

Decepción, decepción, decepción; personas que defienden radicalismos en la mentira, su mentira. Una actitud insensata y subjetiva que solo trae consigo devastación.

Si no me equivoco, después de tantos años acompañándome a mí misma, soy mujer, soy trabajadora, soy madre, a veces pienso y contengo algunas dosis de eso que llaman sensibilidad. Y es por todo esto que me etiqueto como feminista sin pretensiones surrealistas. Y adoro a los hombres por como quieren, por como ríen, por como expresan, por como miran, por como abrazan, por su transparencia y algún que otro etcétera. Y es por eso por lo que mi balanza con el paso del tiempo y la suma de mis experiencias se inclina por su propio peso hacia ellos.

Me acompañan las pinturas de Gary Durrell

Abbey Road. The BeatLes. Mi queRida nostaLgia.


Haber nacido el mismo año en que lo hicieron The Beatles y tener su música como canción de cuna, ha dejado una huella imborrable en mi memoria y un estremecimiento inevitable en los momentos en que me invade la nostalgia.


Mi presente de hoy está en el pasado.

He entrado aquí y he cerrado la puerta.

blatlesglobos

Y un “Love” tan floreado para los que coincidís conmigo en esta vivencia, me consta que sois unos cuantos.
Estuve en una boda donde sonó este tema cuando llegaron los novios…oh! ahora que recuerdo, la novia era yo.
Ahora tendré que entonar otro Love.

Ver  vídeo Love…

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Mis heRmanos. Las cuatro esquinaS de un cíRculo


Yo cumplí sin proponérmelo la mayor ilusión de mi madre, nacer niña. Cuatro gestaciones completas de las que nacieron mis hermanos niños, más una incompleta de la que no nació una niña. Era su último intento, el quinto completo, y aquí estoy.

Nací pues y me encontré en el que iba a ser mi hogar con cuatro seres del género opuesto al mío que se preguntaban quién era esa criatura por la que su madre casi pierde la vida. Un ser tan pequeño, tan diminuto, insignificante e innecesario, o no, pero que -una cosa estaba clara- era esa niña que su madre siempre quiso tener. LA NIÑA, tras cuatro niños en fila descendente, esa en la que su madre pensaba cada vez que había un intento de gestación, con el cariño justo para que se gestara.

hermanos

Llegué a un hogar invadido de seres curiosos, acompañada de la ilusión y el agotamiento de mi madre, pero también con la gran responsabilidad de rellenar los huecos que no pudieron cubrir los varones, por la única razón de no ser niñas. Pero he de confesar que no fue complicado, y no lo fue, no, porque esos que son mis hermanos me lo pusieron muy fácil. No tuve más que ser su hermana, aquel ser que apareció un día en sus vidas fue acogido, deseado, amado y respetado, sin un mínimo asomo de esos celos de hermano mayor que ahora se tratan con tanto cuidado. Y así me hicieron su niña reina.

No tengo recuerdos que no desee recordar, desde los lejanos juegos en que los coches eran los protagonistas o la espera escenificada de la noche de Reyes, hasta los primeros cigarrillos furtivos de los que ellos eran mis cómplices…

MIS HERMANOS, con mayúsculas, siempre conmigo, discretos, amigos, invisibles sin serlo, cómplices sin aparentarlo, quizá hasta amándome sin saberlo, provocándome carcajadas con cosquillas o sin ellas, pero sin pedirme precio.

CONTRICICLO

También mis escudos, mis defensas, mis cimientos. Abriendo para mí las ventanas que me ensañaban un mundo para acomodarme en él.

No sé qué, no sé hasta dónde, pero sí sé que están, son. Estaban y siguen estando, me saben y vienen para hacerme reír como antaño, para sentarse a mi lado con una mesa ante nosotros como en aquellos mediodías de sobremesa lejanos, sin más, o acaso una copa, para que todo sea más fácil, y ofrecerme una lona que me proteja de las lanzas que me arrojan los demás, sirviéndome una vez más de escudo, como cuando mis piernas eran dos fideos de Mileto y apenas me defendía sola.

Nos dejamos a un lado con cuidado cuando hubo que dar paso a otras vivencias que protagonizaron nuestras vidas, pero sin esfumarnos. Estábamos ahí, en la espera, a la vuelta de nuestro presente. Con un sólo movimiento de la mirada, volvemos a encontrarnos.
Ahora sé cuánto me importan.

TERRAZA

Emine Ceylan. For my fatheR.


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Es inevitable que aparezca en nosotros cierta congoja cuando vemos a nuestros padres en esa edad en la que se acumula más pasado que posible futuro, pero también es inevitable que esto ocurra. Entonces quizá deberíamos sentir que es un lujo verlos llegar a ese momento de sus vidas y poder compartir con ellos sus calmadas y finales vivencias. Comparto con vosotros, los que como yo asistís a la década octogenaria de vuestro padre, el magnífico trabajo de esta fotógrafa turca.

contiene humanidad


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Esta personita que se asoma tras sus camelias es Soledad, solo a ella una planta le puede regalar esas flores que la esperan cada día en su puerta. Sus manos las cuidan y ellas le regalan su belleza y su aroma. Saben lo que hacen.
Salí de casa un viernes buscando cariño, y encontré en el lugar adecuado más del que podía imaginar. Fueron abrazos constantes envolviéndome los momentos, abrazos de agua, de cerezos, de sonrisas, de inocencia, de transparencia, de comprensión,  que unidos me hicieron sentir reina. Y no solo en el tiempo compartido con ésta a la que considero mi familia con grandes letras, sino que cuando ya no estamos en el mismo espacio, siguen en mí y me regalan unas maravillosas palabras, que no he podido dejar de plasmar aquí, porque ella se lo merece, no yo.
Y una vez más les entrego mi abrazo indescriptible.

solecerezo

“Querida Lola, llegaste a nuestra casa, como la primavera llega a los campos, cubriendo de flores todos los árboles y embriagando de aromas el aire.La primavera embriaga todos los sentidos y tú querida prima,(más hermana) con tu presencia contagiaste de alegría nuestro hogar y nuestras vidas.

Dimos la espalda por unas horas a la rutina de nuestros días y nos abrimos como se abren las flores con la caricia del sol a tu presencia. Llegaste en el momento justo, para darle la bienvenida a los cerezos en flor; rebosante de belleza el campo…. y mi pueblo y mi entorno se rindieron a tus pies y a tu cámara, para que con ella captaras tras tus ojos incansables, cada lugar, cada momento y cada rincón, invisible a veces para algunos de nosotros por la rutina constante de formar parte de nuestras vidas, y hacerlos para siempre inmortales.

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Paseamos por el campo y por las calles. Disfrutamos del momento. La vida se mide por los momentos vividos, por los momentos que nos palpita fuerte el corazón de tanto reír, de sorpresas, de felicidad y sobre todo de querer, de dar, de entregar sin miedo.

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A Lola sus gestos la delatan como es, sus ojos hablan, su mirada trasmite confianza y honestidad, es transparente, no se camufla, ni se esconde en falsas apariencias. Es una persona que siente, que vive la vida con pasión y se ilusiona con todo lo que hace. No le importa expresar al exterior sus sentimientos por medio de abrazos, besos, o lágrimas.

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Disfruta de los momentos, vive cada segundo con pasión… es risueña, alegre, chispeante, inquieta, sensible, romántica, agradecida y sobre todo humana. Tiene fuerza, vitalidad, dinamismo, carisma y entrega. Su mirada, su sonrisa, sus manos, sus abrazos y besos, sus gestos de cariño, te envuelven y reconfortan. No cambies nunca, porque la vida se mide, sobre todo de querer sin medida.

calleGuardaré este fin de semana en mi memoria, como un valioso tesoro, y cuando el paso del tiempo me quiera jugar una mala pasa intentando borrar mis recuerdos, miraré de nuevo las fotografías para hacer que el pasado se retorne a presente.

rama

Regresa cuando quieras, no hace falta que sea primavera…cada estación tiene su encanto, solo hace falta saber mirar, no sólo con los ojos sino con el corazón.Cuando quieras, para lo que quieras, siempre estaremos.

Tu prima y hermana Soledad.

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¿Quién será esa Lola tan afortunada?