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Por las azoteas – Julio Ramón Ribeyro y Nino PiPPa
Gracias a un amigo he descubierto al que fue uno de los narradores peruanos más notables del siglo XX; Julio Ramón Ribeyro, su obra cuentística, sobre todo, es de las más fecundas y significativas. Buena parte de ella, sin embargo, fue escrita y publicada discretamente, sin recibir la atención y el reconocimiento que merecía.
Escritor marginado, exiliado (física y existencialmente hablando) que escribe por placer (sin pretenciones morales o sociales), que desaprueba la experimentación, abdica de las ideologías, que es ecléctico en cuanto a las teorías estéticas, sobrio en su presentación formal, que huye de lo institucional con todos los sentidos de la vida y el pensamiento, que desconfía de la revolución y sus buenas intenciones y métodos; en pocas palabras, Ribeyro es tan desarraigado como sus personajes, y privilegia únicamente la relación con su propia interioridad.
Sobre sí mismo nos dijo palabras como:
“Escritor discreto, tímido, laborioso, honesto, ejemplar, marginal, intimista, pulcro, lúcido: He allí algunos de los calificativos que me ha dado la crítica. Nadie me ha llamado nunca gran escritor. Por que seguramente no soy un gran escritor”.
“El hombre es un animal solitario, si cree en algo se engaña, si procura algo fracasa, la vida es un proceso irremediablemente destructivo; la historia de la humanidad un melancólico disparate. “La vida no tiene sentido y, por tanto, no hay que empeñarse en buscarlo.”
Aquí os dejo un bonico cuento, que podéis adaptar a vuestra miopía…
Y para ilustrar este texto de azoteas os dejo a Nino Pippa un pintor italiano, nacido en Cerdeña, que me ha atrapado con sus alegres y coloridas calles venecianas.
Madame Tutli-Putli
“Recurriendo al tradicional stop motion, pero cuidando al máximo hasta el mínimo detalle, Lavis y Szczerbowski casan felizmente el fantástico existencial y el suspense terrorífico a partir de una imagen icónica frágil y enigmática (Madame Tutli-Putli) y una estampa supuestamente cotidiana pero alegórica (un viaje en tren a través de yermos paisajes en el que los pasajeros parecen cargar con su pasado bajo la apariencia de sus equipajes -de las numerosas maletas que acompañan a nuestra protagonista a las escasas pertenencias de un niño-).
Una travesía silenciosa entre extraños que ofrece miradas cansadas y apesadumbradas, gestos obscenos y desafortunados o una tensa quietud que revela los miedos instintivos y primarios que atormentan a esta mujer y que estallarán como pesadilla inquietante y claustrofóbica en una segunda mitad oscura y abiertamente enclavada en el relato fantaterrorífico donde manda la interpretación libre, pero argumentándose desde resortes psicológicos y existencialistas.
Técnicamente irreprochable y ejecutado minuciosamente, “Madame Putli-Tutli” ejerce su magnetismo y su embrujo combinando con genialidad y madurez la indiscutible belleza de su factura, la poética de su imaginería, y la excitación que produce su embriagador desarrollo, que sin caer en el hermetismo, procura al espectador una intriga de esotérica resolución”.
Texto: David López de SeptimoVicio.com




















































