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Archivo de la categoría: Relatos

Sámara. Antonio Muñoz Molina y Gavin StokeS


Si las cosas no tienen nombre uno no sabe verlas bien. En estos días el aire está lleno de esos frutos blancos de los olmos que giran en el aire como vendavales de confeti y se amontonan en las aceras y junto a las alcantarillas, confundiéndose a veces con los pétalos de las flores de los almendros, los manzanos y los cerezos. Es una nevada ligera de los días de sol, el despilfarro magnífico de la naturaleza, porque cada una de esas obleas amarillentas contiene la posibilidad íntegra de un olmo, las instrucciones cifradas en el ADN: millares, millones de olmos posibles, bosques que cubrirían continentes, flotando en el viento, arrastrados por el agua hacia las alcantarillas, picoteados por las palomas voraces de las aceras. El tejido seco que rodea la semilla favorece su dispersión por el aire. Pero esas obleas blancas o amarillas que relucen al sol tienen un nombre específico: sámaras. Lo he mirado en la enciclopedia y me doy cuenta de que lo sabía y lo había olvidado. La palabra vuela tan ligera y precisa como la cosa que nombra, impulsada por el acento en la primera sílaba: sámara. Uno guarda la palabra igual que guarda un puñado breve de sámaras, de olmos posibles, entre las hojas de un cuaderno.

Texto: Antonio Muñoz Molina

 

 
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Publicado por en 24 abril 2012 en FotoGrafía, Personal, Relatos

 

“Cómo matar al intermediario, limpiar la escena del crimen y encontrar una coartada creíble”


“renuncio a todo lo molesto y a todo lo incordioso y a todo lo burocrático y a todo lo extremadamente sigloveinte de mi oficio. Le digo chau, feliz de la vida y sin rencor, a los intermediarios que me obstaculizan la charla con los lectores. Chau publicidad, que te recorta la palabra; hasta nunca burocracia, que te distribuye mal y pronto; adiós y buena suerte ideología, que te despierta por la noche”

Poco después de despedirse de varias editoriales y periódicos con 1.400 palabras libres en su blog Hernán Casciari, junto a un grupo de amigos, ilustradores y escritores, crearon Orsai, una publicación cultural financiada por los lectores y sin publicidad, queriendo demostrar con ello  que la crisis de la industria no es económica, sino moral.

Internet llegó, hace un tiempo, para unirnos, para decirnos que se pueden hacer cosas juntos, sobre todo en la cultura que es la base fundamental de la complejidad de la mente”, asegura Hernán. “Estoy seguro que la industria de la cultura somos los autores y los lectores y nadie más; la otra industria, la que le teme a los cambios, la que intenta hacernos creer que internet es un lastre, la que rasguña y la que daña, se está muriendo, y la vamos a ver morir”..

La revista es muy, muy golosa. Se pueden ver los 4 números editados en formato virtual. Yo, después de darle un primer repaso rápido, me he quedado con unas tremendas ganas de verlas en detalle y lo voy a hacer.

Además si tenéis interés en apoyar el proyecto para siga funcionando y creciendo, podéis apretar en el botón sin terror.

Vía: Camino a Cagitán

 
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Publicado por en 20 diciembre 2011 en Cuentos, Diseño, Ilustración, LiBros, PoEsía, Relatos

 

The GaRden.


Ben, echa de menos a su padre que, al encontrarse algo deprimido, se encierra en su habitación. Una noche, impulsado por la rabia, Ben decide hacer algo extraordinario para sacarle de su estado.
 
Director Peter Bunzl, Art Director Lois Hopwood, Music Bradley Miles. Director of photography Simon Vickery, Production Design Jane Linz Roberts, Script Maya Tzur & Peter Bunzl. The National Film and Television School. 2002
 
 
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Publicado por en 22 febrero 2010 en Cortos, Relatos, Vídeo

 

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when the day bReakS. cuando Se Rompe el día


 

Existen conexiones que nos unen con seres que nunca hemos tenido en cuenta.

Pero si uno de ellos desaparece, algo de nosotros desaparece también. Hasta que seas tú mismo el que lo haga.

Mientras tanto…desayunemos cada día, con la evidencia de que la elección de un movimiento determinado,  puede cambiar el rumbo de nuestras vidas para siempre. “El tiempo se bifurca perpetuamente hacia innumerables futuros. En uno de ellos soy su enemigo. “- Borges.

Wendy Tilby & Amanda Forbis
Canada
1999

Premios:

* Oscar mejor corto animado 1999 USA

* Palma de Oro Cannes FRANCIA, mejor corto

* Annecy International Animated Film Festival en Francia, que recogió dos premios: el Premio Mejor película animada y el Fipresci Gran premio del Jurado (Crítica Internacional de Cine)

* The New York Festivals , gran premio (films entre 6 y13 minutos)

* Festival internacional de animación, Australia, gran premio del jurado.

* Internationall Children’s Film Festival – GOLDFISH RUSIA, gran premio del jurado.2000

* Festival international d’animation Hiroshima – Japon gran premio del jurado.

* Festival international animación, Ottawa – Canada, Gran premio del jurado 2000

* Festival international animación CINANIMA, PORTUGAL, gran premio del jurado.2000

 
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Publicado por en 2 noviembre 2009 en aniMación, Relatos, Vídeo

 

Los objetoS nos LLaman. JJ miLLás.


LOS ORÍGENES

“Escribir a la contra Cuando me pregunto si tuve buenos educadores, los imagino a ellos, a mis educadores, preguntándose si tuvieron buenos alumnos. En general, creo que fuimos muy malos los unos para los otros, pero ya no tiene remedio. Entre los que recuerdo, hay un profesor de literatura que nos mandaba hacer unas redacciones curiosísimas. Por ejemplo, si una película nos había gustado mucho, teníamos que decir lo contrario, pero argumentándolo de tal manera que ningún lector fuera capaz de descubrir si mentíamos o decíamos la verdad. Haciendo aquellas redacciones, me di cuenta de que muchas películas que creía que me habían gustado me parecían en realidad detestables. También aprendí que con un poco de talento y práctica se pueden defender las posturas más insostenibles. Todavía utilizo el método de aquel profesor, pues muchos de mis artículos están escritos directamente contra mí. Desconfío tanto de lo que pienso que sólo tengo la impresión de acertar cuando me contradigo.
Cierto día, aquel profesor nos mandó hacer una redacción sobre nuestros padres. Nos pidió que imaginá- 63 ramos que uno de los dos tenía que morir y nosotros debíamos decidir cuál. Durante el recreo, no se habló de otra cosa.

—Yo elegiría a mi padre —decía uno—, pero es el que trae un sueldo a casa.

—No te preocupes —replicaba otro—, que tu madre cobrará la pensión.

—¿Qué es la pensión? —preguntaba el de más allá.

Yo no sabía a cuál de los dos liquidar. Fantaseé con ambas posibilidades y elegí la que me producía más culpa, pues ya era un experto, o eso creía, en escribir en contra de mis intereses. Maté a mi padre, pues, y obtuve una nota de 9, la más alta de las conseguidas en toda mi vida. Gracias a ella, no suspendí por primera vez en todo el curso la literatura de ese mes. Mi padre me felicitó y me dio un beso. Me parecieron la felicitación y el beso de un condenado a muerte.

Arrastré esa culpa durante años, hasta que el azar y los síntomas me llevaron al diván del psicoanalista y averigüé que todo niño desea matar a su padre para poseer en exclusiva a su madre. Hice, pues, lo correcto y así me lo explicó mi psicoanalista, sugiriendo que no debía culparme por ello. De lo que me culpo ahora es de haber hecho lo previsible. No dejo de preguntarme si, en el caso de haber acabado con mamá, me habrían dado un 10, incluso una matrícula de honor”.

Relato. LOS OBJETOS NOS LLAMAN

Juan José Millás

 
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Publicado por en 30 octubre 2009 en Relatos

 

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Qué vida. JJ miLLás. pintuRas Dan Witz


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Telefoneé a mi amiga Maruja y descolgó el jefe de seguridad de unos grandes almacenes. Mi amiga se había dejado el móvil en un probador. Llamé a Maruja al fijo y le pregunté dónde tenía el móvil. En el bolso, supongo, dijo ella. Búscalo, dije yo. Lo buscó sin hallarlo, entonces le conté, riéndome, que lo tenía el jefe de seguridad de unos grandes almacenes.

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Como notara al otro lado un silencio ominoso (qué rayos querrá decir ominoso) pregunté qué ocurría, y mi amiga me confesó que había robado una falda. Media falda en realidad, añadió, pues estaba rebajada. De repente, el móvil a secas se había convertido en el móvil del crimen. ¿Qué hacer? Telefoneé de nuevo al móvil de mi amiga y volvió a responder el jefe de seguridad. Mi amiga, dije, ha entrado en urgencias y está al borde de la muerte, de modo que me voy a acercar yo a recoger su móvil. ¿Y la falda?, dijo el jefe de seguridad. ¿Qué falda?, dije yo. La que ha robado su amiga, dijo él. Aquí, entre nosotros, dije yo, era una mierda de falda. Pues el móvil es una mierda de móvil, dijo él. Si le parece, dije yo, le devuelvo la falda de mierda, me devuelve la mierda de móvil y aquí paz y después gloria.

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El jefe de seguridad dudó unos instantes, luego bajó la voz, como con miedo a que le escucharan, y dijo que en el fondo él admiraba a la gente como mi amiga. Yo jamás me he atrevido a robar nada, añadió, lejos de eso me dedico a detener a la gente que roba, por lo que me detesto, me odio, no sé cómo he llegado a esta situación, me gustaría devolverle personalmente el móvil a su amiga. Ya le digo que está en el hospital, dije yo. Pero sé que es mentira, dijo él. Total, que esa noche, al salir del trabajo, fue a casa de Maruja a devolverle el móvil. Le llevó también una blusa estampada que era la primera cosa que lograba robar. Y ahora salen juntos, qué vida”.

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Dan Witz

 
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Publicado por en 13 septiembre 2009 en PintuRa, Relatos

 

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DesoLación de voLveR. a la Úbeda de MuñoZ MoLina


La primera vez que vi lo que habían hecho con esa plaza que era el corazón de mi ciudad se me puso en la garganta un nudo de congoja. Ahora vuelvo y la miro y la costumbre no mitiga el escándalo. Con la lógica peculiar de la renovación urbana, se ha considerado que en una ciudad donde hay varios meses de calores saharianos su plaza central no necesita árboles, salvo un par de naranjos escuálidos que difícilmente pueden prosperar en los inviernos mesetarios. A mediodía, desde mi esquina a la sombra, alzando los ojos del periódico, veo a la gente que se atreve a cruzar la plaza arriesgándose a un síncope, buscando a toda prisa el alivio de los soportales. Aparte de sus ventajas estéticas, el aparcamiento tiene la virtud práctica de atraer más tráfico hacia el centro de la ciudad, atascando las calles estrechas que llevan a él, algunas de las cuales están además levantadas gracias a la misma catástrofe de obras en gran medida innecesarias que azota al país entero. Algunos de los coches que hacen cola para entrar en el aparcamiento llevan las ventanillas abiertas y emiten a volumen sísmico una música de discoteca al parecer muy del agrado de los policías municipales que pastorean el tráfico.

En las noches calurosas, con los balcones abiertos, la música de los coches, los rugidos de las motos y la algarabía alcohólica del botellón animan las plazuelas y los callejones de mi barrio de San Lorenzo, que de otro modo estarían sumidas en un anticuado silencio. Iglesias y palacios se van hundiendo literalmente en el abandono mientras se tiran ríos de dinero cambiando sin ninguna necesidad antiguos pavimentos enlosados o empedrados por groseros baldosones de terrazo. Vuelvo a la hermosa plaza de Santa María y no puedo cruzar su limpia perspectiva porque está entera convertida en una zanja. Un amigo que vive en la ciudad me cuenta que los trabajadores, como no disponen de instalaciones con aseos, usan como urinario la fachada de la iglesia del Salvador.

En el curso de una generación se ha destruido para siempre lo que tardó siglos en hacerse. Lo que se está robando a quienes vengan detrás no es una memoria sentimental y un paisaje urbano que fue único, sino también una forma de disfrute de la vida y de prosperidad. Donde hubo perspectivas de huertas y de casas blancas que llamaban desde los caminos lejanos ahora hay bloques horrendos que se amontonan los unos sobre los otros para mayor beneficio de los constructores. Viajando por Europa uno descubre con envidia cómo en pueblos pequeños y en ciudades provinciales el cuidado en la preservación de lo más valioso del legado del tiempo es perfectamente compatible con el progreso tecnológico y tiene la ventaja práctica de hacer la vida más gustosa y crear una duradera riqueza: en España se empieza por arrasarlo todo. Cuanto más se alimentaban los orgullos locales y las lealtades vernáculas a lo largo de los últimos treinta años más impunemente se han destruido los paisajes. El orgullo local separado de la conciencia cívica es paletería, igual que el patriotismo sin ciudadanía es fanatismo. Se inventan pasados y se alimentan nostalgias rústicas al mismo tiempo que se impone la ignorancia y se borran las huellas del pasado verdadero, el que habría sido tan fértil para mejorar el porvenir.

Puedes leer el artículo completo en…

Desolación de volver

ANTONIO MUÑOZ MOLINA. BaBeLia

 
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Publicado por en 5 septiembre 2009 en LiBros, Relatos

 
 
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