Archivo de la categoría: Cuentos
“Cómo matar al intermediario, limpiar la escena del crimen y encontrar una coartada creíble”
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MaGGie TayloR y el jardín botánico
A este blog le han “condecorado” con el premio de Blog con Corazón, “porque es como una ventana a un número infinito de mundos nuevos y sorprendentes”. Los premios son como todo, tienen la importancia que uno quiera darles. En este caso para mí tiene mucha viniendo de quien viene. Después de 80 comentarios chisporroteantes en esta casica, la he cojido cariño, una no es de piedra…es más podría nombrarla sin equivocarme “comentarista más antigua y fiel de Klimtbalan!
No voy a hablar de ella, sólo tenéis que visitarla para saber cómo es. Quiero regalarle estas ilustraciones de Maggie Taylor sobre Alicia en el Pais de las Maravillas decoradas con el principio de un cuento que ella escribió. Gracias Estatua.
LA MALA ROSA
“Érase una vez, en los confines del mundo, un país gobernado por una reina muy muy sabia. Cuando era pequeña, sólo una más entre tantas y tantas princesas, su padre le enseñó el amanecer y la puesta de sol, la jara y el barrueco, la rivera y la tierra yerma. Cuando creyó podía valerse por sí misma, decidió dejar el palacio y buscar por el mundo el lugar donde se unen los extremos, el abismo en el que se separan, el frío en el que se odian y el calor en el que se aman. Así su corazón se convirtió en anhelo del término medio, siempre en su busca, temiendo su huida, venerando su fragilidad. Y de su inquietud nació su sabiduría.
Aquella reina tuvo una hija a la quería mucho mucho, tanto tanto, mucho más que tanto. Dedicaba lo mejor de su tiempo a caminar con su pequeña por los páramos que su padre le mostró. Le hablaba del fiel de la balanza, de la felicidad que nace al contemplar el cielo, de la dulce agonía que emana de actuar en la tierra. Le habló del amor, del dolor, de la alegría, de la tristeza… en su manera amable y prudente. La princesa creció escuchando, mezclando blancos y negros, derivando toda la gama de los grises, intentando amar la belleza de los ocres, tal y como su madre hacía. “Busca los matices, pequeña, mezcla los colores, ensaya nuevas formas de fragmentar la luz“.
Pero esta infatigable búsqueda en nada cambiaba el rojo de sus labios ni el rosado de sus mejillas, el oliva de sus ojos o el negro de su pelo. Como tampoco se enturbiaba el pulcro blanco de sus intenciones ni el claro azul de su horizonte. La princesa era, sin lugar a dudas, perfecta y transparente, una rosa sin sombra de sangre. Inmóvil e inmutable en su belleza y su bondad, la joven era reclamo de muchos y muchas que buscaban su compañía y admiraban su cristalina presencia. Tranquila y serena, la princesa decidió un día, en su laboratorio de colores, ser para siempre reflejo de sí, espejo en el que los demás buscaran consuelo, tono simple sin matices al que mirar sin posibilidad de contestación alguna, ni siquiera por su parte. No cambiaría, no mezclaría. Todo estaba bien como estaba: los otros la querían como era, les gustaba mirarla sin más, acompañarla sin esfuerzo alguno. No era necesario buscar….
Si queréis leerlo completo pasaros por su casa, para mí merece la pena!!
Quisquilia and Pinzillacchera
Simona y Elena se unen en un deseo común de crear un equilibrio entre la tradición y una libertad ilimitada en formas colores y sensaciones. La colaboración entre la acrobacia de las agujas, hilos, alfileres y mucho más, creando así una “poética textil”.
Sus creaciones son exclusivamente hechas a mano, piezas únicas incluyendo títeres, marionetas, muñecas, sombreros, discos, accesorios y mucho más …Categorías que se funden, siendo los márgenes entre ellas difícil de encontrar.
Utilizando como material protagonista la tela, pero una vez más combinados con muchos otros materiales …fieltro, cuero, madera, etc..dependiendo los ingredientes utilizados de lo que necesiten para hacer realidad la idea.
No recomendado para un sector del público con miedo a los muñecos!!!
Para el resto muy recomentable su espacio
























































